La Bisexualidad comprende la atracción física, emocional, erótica y afectiva por las personas sin importar su género o sexo en distinto grado, pese a ser más común que la homosexualidad (del 10 al 15%) y la heterosexualidad (del 15 al 20%) entre la población adulta se conoce que puede ir desde la atracción exclusiva, preferente e indistinta hacia alguno o ambos sexos según la escala Kinsey sobre comportamiento sexual.

Debido a que este sector se sintió incomprendido, rechazado y estigmatizado desde los Disturbios de Stonewall en 1969 que dieron origen al Movimiento Gay, la población bisexual inició una serie de acciones para visibilizar su problemática particular ante un medio que se había dividido entre personas heterosexuales y homosexuales sin considerar este comportamiento que fue descrito por Sigmund Freud y que tardó más tiempo en ser reconocido como una forma de orientación sexual, por ello en 1999 se eligió la fecha de defunción de Freud, septiembre 23, como la ideal para visibilizar a la población bisexual en Estados Unidos y más tarde añadirse al Movimiento Gay como la B en LGBT.

Es por esos distintos grados de atracción que es complicado integrar a los bisexuales en un solo grupo y que su posicionamiento ha encontrado el rechazo ante la creencia de que son promiscuos, infieles e indefinidos, o considerados en “tránsito” hacia un extremo de la escala entre los homosexuales y los heterosexuales, añadiendo la existencia de la bisexualidad “latente” en el sector de la población que no cumple las normas de ser cisgénero.

La bisexualidad es tan válida como la hetero y la homosexualidad sin caer en una “norma” o exclusividad de comportamiento sexual y necesita apoyo para ser entendida y asimilada social, cultural y personalmente.